Después de una intensa sesión en el gimnasio, muchos suelen arrojar la ropa sudada directamente a la lavadora o al cesto de la ropa sucia, un hábito que podría ser perjudicial para la frescura de las prendas. Según expertos, este comportamiento puede atrapar olores y bacterias, dando lugar a problemas de mal olor incluso después del lavado. Expertos como Rebecca Jakeman aconsejan que es mejor dejar que la ropa ‘respire’ y se ventile durante unas horas antes de ser lavada; esto permite que el sudor se evapore y minimiza la acumulación de olores desagradables en las fibras.
Una vez que la ropa se decide lavar, algunos consejos son clave para garantizar su correcta limpieza. Se recomienda invertir el orden de las prendas, lavando del lado interior para que los residuos de sudor y desodorante se eliminen adecuadamente. También es preferible agrupar ropa similar y utilizar ciclos de lavado diseñados para telas delicadas, como los que ofrecen muchas lavadoras modernas. A temperaturas de entre 20 y 30 °C y evitando el uso de secadoras, que pueden dañar las fibras elásticas, la ropa deportiva mantendrá su calidad y durabilidad por más tiempo. Estos cuidados no solo garantizan una mejor higiene, sino que también alargan la vida útil de las prendas deportivas.
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