El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona continúa revelando tensiones entre sus familiares y quienes estaban a cargo de su cuidado en los últimos días del astro del fútbol. En la octava sesión, Ana Estela Maradona, hermana del exjugador, acusó a las hijas de Maradona, Dalma y Gianinna, de haber asumido el control de su cuidado después de su operación por un hematoma subdural. Ana Estela relató que su contacto con Maradona se limitó debido a la pandemia, señalando que sólo lo vio durante su ingreso en la Clínica Olivos antes de ser trasladado a una vivienda en las afueras de Buenos Aires, donde falleció el 25 de noviembre de 2020. La hermana mencionó que una reunión, la cual será presentada como prueba, detalló la intención de proveer atención médica domiciliaria para Diego, incluyendo la presencia de médicos y una ambulancia.
El ambiente en la audiencia se mantuvo tenso, especialmente por las insistentes preguntas del abogado de las hijas de Maradona, quienes buscan esclarecer el control sobre la millonaria marca del ídolo. Claudia Nora Maradona, otra hermana del exfutbolista, afirmó que la decisión de tratar a Diego en un domicilio particular fue consensuada, destacando al neurocirujano Leopoldo Luque como su «médico de confianza». Además, el juicio, que ya ha pospuesto el testimonio de Verónica Ojeda, exesposa de Maradona, al martes próximo, evalúa la responsabilidad de siete acusados, entre los que se encuentran médicos y personal de salud, por homicidio simple con dolo eventual, un cargo que podría suponer hasta 25 años de prisión. Las hermanas Maradona, que también enfrentan una causa paralela respecto al manejo de la marca comercial del futbolista, mantienen sus denuncias en el marco de un caso legal de alta repercusión.
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