Los vecinos de una céntrica calle de Madrid, situada a pocos metros de la emblemática Gran Vía, han expresado su creciente preocupación por la notable degradación que afecta a su área residencial. Durante las últimas semanas, se han intensificado las quejas sobre la suciedad acumulada en las aceras y la presencia de grafitis que manchan las fachadas de los edificios históricos. A este panorama desalentador se suma el aumento del ruido y la inseguridad, factores que los residentes señalan como consecuencia del incremento del turismo y del número de locales nocturnos en la zona. Los habitantes, cansados de la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades municipales, han empezado a movilizarse, organizando reuniones y recogidas de firmas para exigir mejoras urgentes en la limpieza y seguridad del barrio.
Los residentes argumentan que la situación actual no solo afecta su calidad de vida, sino que también pone en riesgo el valor patrimonial y cultural de la zona, una de las más visitadas por turistas en la capital española. Reclaman una mayor implicación del Ayuntamiento en la conservación de este núcleo urbano, demandando medidas como el incremento de la vigilancia policial y la implementación de políticas efectivas de limpieza y mantenimiento. La presión vecinal busca recuperar el encanto y la tranquilidad que, aseguran, caracterizaban la calle hasta hace pocos años, cuando la convivencia entre ciudadanos y visitantes era armónica y respetuosa. Ante la creciente movilización, los vecinos esperan que sus peticiones sean escuchadas y atendidas con prontitud para detener el deterioro progresivo de su entorno.
Leer noticia completa en El Mundo.