
La salud se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos chilenos, en medio de una crisis estructural del sistema sanitario que viene arrastrándose desde hace varios años. Diversos factores han contribuido a esta crisis, desde un modelo segmentado y discriminatorio hasta la falta de sostenibilidad financiera y las desigualdades entre los sectores público y privado. Estas inequitativas características generan un acceso desigual a la atención médica y perpetúan un sistema que privilegia la capacidad de pago sobre el derecho a la salud. Así, las próximas elecciones presidenciales en Chile se presentan como una oportunidad crucial para definir el futuro del sistema sanitario. Los candidatos, Jeannette Jara y José Antonio Kast, presentan diagnósticos bastante diferentes sobre la crisis, con propuestas que van desde el fortalecimiento de la red pública hasta una mayor dependencia del sector privado.
Mientras José Antonio Kast aboga por aliviar la presión del sistema público mediante derivaciones al sector privado, su plan carece de un enfoque a largo plazo y no aborda las raíces estructurales del problema. Kast propone una inversión única para financiar estas derivas, pero no especifica cómo su estrategia asegurará la sostenibilidad financiera del sistema. En oposición, Jeannette Jara adopta un enfoque integral que busca fortalecer la capacidad del sistema público de salud. Su plan maestro de inversiones contempla mejoras en oncología, salud primaria y mental, así como el avance hacia un Seguro Universal de Salud. Jara también fija límites en los tiempos de espera para diversos procedimientos y propone aumentar la capacidad quirúrgica y de atención primaria. La elección entre estas dos visiones determinará no solo cómo se enfrentarán las urgencias inmediatas del sistema de salud, sino si se logrará una solución de fondo que asegure la salud como un derecho para todos los chilenos.
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