
El horizonte de Barcelona está experimentando una transformación significativa con el avance en la construcción de la Sagrada Familia, que semana a semana sigue dejándose ver más imponente. Recientemente, los operarios concluyeron la instalación de los cuatro brazos horizontales de la cruz que coronará la torre de Jesucristo, la cual será la más alta de la basílica y estará terminada en junio de 2026, coincidiendo con el centenario del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí. Este hito arquitectónico alcanzará una altura de 172,5 metros, superando las conocidas Torre Mapfre y Hotel Arts, pero respetando la petición de Gaudí de no sobrepasar la altura del Montjuïc, manteniendo así su visión de que «la obra del hombre no debe sobrepasar la obra de Dios».
Con el progreso alcanzado, la Sagrada Familia ya se erige como la iglesia más alta del mundo. El proceso de construcción no solo sigue un diseño emblemático con una geometría de doble giro, sino que también emplea materiales como cerámica blanca esmaltada y vidrio para asegurar que la cruz brille tanto de día como de noche, cumpliendo así con el deseo de Gaudí de que su obra sea visible desde toda la ciudad. Con vistas a la inauguración de la torre en junio, se espera la visita del papa León XIV el próximo verano, en el marco de un recorrido que incluirá a Barcelona y otras ciudades españolas, subrayando la relevancia global de este monumental proyecto eclesiástico y arquitectónico.
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