Colombia ha puesto fin al prolongado proceso de renovación de su flota de aviones de combate al decantarse por la adquisición de los modernos Gripen, fabricados por la empresa sueca Saab, para sustituir a los envejecidos aviones Kfir de origen israelí. Este anuncio fue realizado por el presidente Gustavo Petro a través de la red social X, destacando que la nueva flota representa una tecnología de vanguardia ya implementada en Brasil. La transacción incluye un componente de compensación en inversión social, que abarca desde la creación de una fábrica de producción de paneles solares en Córdoba, hasta la provisión de agua potable en La Guajira y la modernización del hospital San Juan de Dios en Bogotá, subrayando una estrategia que excede lo meramente militar.
El proceso de selección, aunque rodeado de expectación y presuntas filtraciones, ha concretado una significativa adquisición militar en un contexto de creciente inseguridad debido a la expansión de grupos armados en Colombia. La llegada de Pedro Sánchez al Ministerio de Defensa y su compromiso de formalizar la compra antes del fin del Gobierno de Petro en 2026, reflejan el enfoque decidido de la administración hacia la modernización militar. Además, esta operación fortalece las relaciones diplomáticas entre Colombia y Suecia, en consonancia con los diálogos bilaterales iniciados de manera reciente. A pesar de que el coste ha suscitado críticas dentro de sectores de izquierda, incluyendo al propio Petro en el pasado, la urgencia por actualizar la flota venció estas reticencias, destacándose como un hito en la historia militar del país.
Leer noticia completa en El Pais.