Agentes de la Oficina de Atención al Ciudadano del distrito de Usera, en Madrid, descubrieron aproximadamente 200 kilos de carne y pescado en estado de putrefacción dentro de un nuevo restaurante chino, apenas meses después de su apertura. La intervención, que se produjo el pasado 26 de septiembre durante una inspección rutinaria, reveló una variedad de infracciones que incluían un seguro de responsabilidad civil caducado, y discrepancias entre los elementos visibles del local y los permitidos por la licencia. En el lugar, que estaba en actividad con clientes presentes, los policías hallaron un espacio de almacenamiento en el cuarto de basuras y una planta superior no autorizada, accesible solo a través de una puerta oculta.
Dentro del local, las condiciones sanitarias dejaban mucho que desear: verduras sin trazabilidad secándose sobre el suelo, productos de alimentación chinos sin etiquetado y alimentos con la fecha de consumo vencida hace más de tres años. Además, encontraron un congelador sin termómetro, con productos cárnicos sin etiquetar y mezclados sin protección. En la cocina, los agentes sorprendieron a un empleado deshaciéndose de alimentos en mal estado. Como medida adicional, se incautaron 600 especímenes marinos deshidratados de una especie protegida, lo que ha generado una acusación por delito contra la flora y fauna. Las autoridades están tomando medidas legales y administrativas contra los responsables del establecimiento, incluyendo las responsabilidades por el riesgo para la salud pública.
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