La presidenta electa ha decidido mantener la línea marcada por su predecesor en cuanto a la política exterior del país, específicamente en las relaciones diplomáticas. Siguiendo con la estrategia revisionista, la mandataria electa ha enfatizado una continuidad en la postura ya adoptada previamente, la cual incluye la decisión de su antecesor de «pausar» las relaciones diplomáticas con ciertos países. Esta medida, considerada controvertida en diversos círculos internacionales, ha recibido tanto críticas como apoyos en el panorama político interno.
El nuevo gobierno, a través de esta postura, busca revisar y, en algunos casos, redefinir las alianzas y las estrategias diplomáticas. La presidenta electa ha señalado que esta revisión es crucial para asegurar que los intereses nacionales estén protegidos y que el país esté bien posicionado en el ámbito internacional. Este enfoque ha generado un acalorado debate en la nación, planteando interrogantes sobre el futuro de las relaciones internacionales y el impacto que estas decisiones tendrán tanto a nivel doméstico como global.
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