
Este año marca el medio siglo desde la muerte del general Francisco Franco, y el próximo se cumplirán 90 años desde el inicio de la sublevación militar fascista de 1936. Estas fechas significativas han dado lugar a múltiples iniciativas tanto institucionales como sociales, que van más allá de una mera denuncia simbólica de los crímenes del franquismo y en ocasiones chocan con las narrativas anarcosindicalistas y libertarias.
Para la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), el concepto de memoria histórica abarca dos ámbitos principales: la denuncia de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la sublevación militar fascista, la guerra civil y el terrorismo de Estado posterior; y la recuperación de la memoria sociopolítica de su militancia y estructura organizativa, que incluía sindicatos, comités de defensa, publicaciones y otras agrupaciones.
La búsqueda de verdad, justicia y reparación ha tenido logros parciales, como la exhumación de fosas comunes, pero choca continuamente con la Ley de Amnistía de 1977. Esta ley impide el enjuiciamiento del franquismo al ofrecer un «punto final», indultando tanto a las víctimas como a los perpetradores. Es un pilar de la transición que se vendió como modélica, pero que la CNT califica como una perpetuación de la impunidad.
La memoria histórica, desde una perspectiva de clase, también implica una batalla por el relato ideológico. Las conmemoraciones del 50 aniversario enmarcan las organizaciones antifascistas dentro de un republicanismo de izquierdas, y a menudo exageran el papel de partidos como el PCE, minimizando el peso real de movimientos como el anarcosindicalismo, que permaneció comprometido con la veracidad histórica.
La CNT recuerda a figuras como Buenaventura Durruti, asesinado en 1936, y destaca que las políticas públicas de memoria histórica a menudo excluyen a las organizaciones históricas, favoreciendo interpretaciones que carecen de perspectiva de clase. La verdadera memoria histórica, según la CNT, requiere una investigación fidedigna que respete el trinomio de verdad, justicia y reparación.
A 50 años de la muerte de Franco, la organización sigue firmemente convencida de la necesidad de un mundo sin clases ni estados, apostando por un modelo sindical basado en la solidaridad y la acción directa. La abolición del ejército y la salida de España de la OTAN son presentadas como garantías de no repetición, reafirmando que el comunismo libertario sigue siendo una alternativa válida en tiempos de crisis.
Ayer contra Franco, hoy contra el régimen del 78, y siempre contra el Estado y el capital, la CNT reitera su compromiso con un futuro basado en el apoyo mutuo y la autogestión.
Fuente: CNT
