
China ha reafirmado este jueves su firme compromiso con el principio de «una sola China» y ha subrayado su intención de combatir las fuerzas secesionistas que abogan por la independencia de Taiwán. Durante la presentación de su informe anual de trabajo ante la Asamblea Nacional Popular en Pekín, el primer ministro Li Qiang destacó que el Gobierno chino avanzará en la «reunificación nacional» y aplicará una estrategia definida para resolver la cuestión de Taiwán en la «nueva era». Li enfatizó que se opondrá a la intromisión de potencias externas y promoverá el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambas orillas del estrecho, priorizando los intercambios y la cooperación.
La controversia sobre Taiwán continúa siendo un punto álgido en las relaciones regionales, con Pekín acusando al presidente taiwanés, William Lai, de instigar conflictos tras sus advertencias sobre las implicaciones de un control chino sobre la isla. Aunque analistas taiwaneses consideran poco probable una acción militar china a corto plazo debido a las tensiones internacionales actuales, las autoridades de Pekín ven a Taiwán como una «parte inalienable» de su territorio y no descartan el uso de la fuerza para llevar a cabo la «reunificación». Por su parte, el Gobierno taiwanés defiende la administración de la isla como un país autónomo, afirmando que su futuro solo puede ser decidido por su población de 23 millones.
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