
Durante una semana en agosto de 2025, el primatólogo Aleksey Maro llevó a cabo un estudio inusual en el parque nacional de Kibale, Uganda, al recoger muestras de orina de chimpancés para analizar la presencia de alcohol en su organismo. Este esfuerzo científico fue diseñado para confirmar si los chimpancés consumen alcohol de manera natural al ingerir frutas fermentadas, una hipótesis planteada por su supervisor, el profesor Robert Dudley de la Universidad de California en Berkeley. Anteriormente, se había demostrado que estas criaturas ingieren el equivalente a dos o tres cañas de cerveza diarias al preferir consumir frutas muy maduras, con una concentración de etanol del 0,31%. El análisis de las muestras de orina de Maro reveló que 17 de los 20 chimpancés evaluados dieron positivo para etilglucurónido (EtG), un metabolito del alcohol, sugiriendo un consumo significativo de etanol.
Estos hallazgos marcan un avance notable en la comprensión del comportamiento de los chimpancés y sugiere una relación evolutiva compartida con los humanos en cuanto al consumo de alcohol. Según Maro, el estudio aporta pruebas fisiológicas generalizadas del consumo de alcohol por parte de los chimpancés, despejando dudas sobre la conocida «hipótesis del mono borracho» de Dudley, que propone que existe suficiente alcohol en el ambiente natural para que los animales lo experimenten de manera similar a los humanos. Sin embargo, aunque sus datos corroboran la presencia de etanol y su metabolización, la investigación continúa para determinar si los chimpancés prefieren intencionadamente frutas con mayor contenido alcohólico, un paso crítico en el esclarecimiento completo de esta hipótesis evolutiva. Dudley y su equipo continúan desarrollando métodos para evaluar esta preferencia potencialmente evolutiva entre humanos y sus parientes primates.
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