En medio de la bulliciosa celebración de San Isidro, donde el chotis y los pasodobles marcan el ritmo de Madrid, surge una fiesta alternativa que emula la esencia del sur de España: la Feria de Abril. Aunque no se vieron calesas en las calles madrileñas, el Centro Cultural Nicolás Salmerón en Chamartín se llenó de colores y sonidos flamencos, gracias a la iniciativa de los Centros Municipales de Mayores del distrito.
La jornada comenzó con pleno entusiasmo entre bastidores, mientras las participantes se preparaban para lucir sus trajes tradicionales, deseosas de sumergirse en la festividad. La verdadera esencia del evento se capturó en una masterclass de sevillanas, dirigida por Loli, una apasionada profesora de los talleres de baile. Con cada «un, dos, tres», el espacio se transformó en un auténtico tablao flamenco. Las asistentes, movidas por la música y la camaradería, se esforzaron por coordinar los movimientos con elegancia, soñando con una nueva oportunidad para repetir la experiencia.
El aprendizaje dio paso a una exhibición impresionante de sevillanas y castañuelas, ofrecida por Paloma, quien ha dedicado su vida a impartir clases de flamenco y a fomentar la cultura. Sus alumnos, en su mayoría mujeres, buscan en sus lecciones no solo un aprendizaje del baile, sino una forma de conexión y convivencia. Paloma, con su generoso espíritu, comparte este arte con aquellos que encuentran en el flamenco un vehículo para la amistad y el movimiento.
La celebración no solo atrajo a amantes del flamenco; Yolanda Estrada, concejal de Chamartín, se unió al evento, sumándose al baile y compartiendo momentos de alegría con los mayores y vecinos del distrito. La Feria de Abril en Chamartín demostró ser un efímero pero vibrante puente entre el norte y el sur, entre el chotis madrileño y la sevillana andaluza.
Chamartín se reafirma como un distrito lleno de vida y cultura, donde las tradiciones se entrelazan, creando un ambiente único que celebra la diversidad y el espíritu comunitario.
Fuente: Diario.Madrid.es Charmartin