El Celta de Vigo consolidó su estatus como uno de los equipos más sólidos de la Liga jugando fuera de casa al vencer al Sevilla por 0-1, en un encuentro marcado por la falta de contundencia ofensiva de los locales. El partido se decidió por un penalti decisivo cometido por Oso sobre Moriba en el minuto 86, ejecutado con precisión por Marcos Alonso, otorgando a los celestes una valiosa victoria que los sitúa empatados en puntos con el Betis en la sexta posición. Con este triunfo, el Celta refuerza su racha de seis partidos consecutivos sin conocer la derrota en territorio ajeno, una hazaña que los impulsa en su aspiración de clasificar para las competiciones europeas.
Por su parte, el Sevilla mostró un despliegue físico notable pero insuficiente para compensar sus debilidades en ataque. El equipo dirigido por Matías Almeyda sufrió su tercera derrota consecutiva sin poder anotar, reflejando una crisis que los deja peligrosamente cerca de la zona de descenso. A pesar de varias oportunidades, los andaluces no lograron concretar sus acciones en gol, destacándose la intervención del portero Odysseas ante las escasas llegadas del Celta. La lesión de Vargas y la falta de efectividad en el área rival complican aún más el panorama para un Sevilla que, bajo la dirección de Almeyda, lucha por encontrar la fórmula para revertir su crítica situación actual.
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