

La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha remarcado hoy la esencia que representa la Navidad como un periodo de encuentro, esperanza y oportunidades renovadas. Un concepto que, según ella, encuentra su expresión en el ámbito de las políticas sociales y, en particular, en los recursos destinados al acogimiento familiar. En un acto significativo, Dávila agradeció profundamente la entrega de los profesionales y la generosidad palpable de las familias implicadas en un proceso que, además de su carácter solidario, se convierte en una experiencia transformadora, enriquecedora y generadora de vínculos duraderos.
Este sentido de solidaridad se verá robustecido a partir del próximo 1 de enero con la entrada en vigor de la ampliación de ayudas económicas para el acogimiento familiar. El Gobierno regional ha anunciado una inversión de 14 millones de euros, lo que representa un incremento significativo del 40% respecto al año anterior. Esta mejoría se reflejará en las prestaciones económicas, que van desde 500 euros mensuales en régimen general, lo que supone un aumento del 25%; hasta 1.000 euros para casos de discapacidad o situaciones médicas complejas, con un incremento del 67%; y 2.000 euros en el caso de familias de urgencia, también con un aumento del 25%.
El impulso a las políticas de acogimiento familiar no se detiene ahí. A partir de 2026, se añadirá un nuevo complemento de 1.000 euros mensuales para las familias que reciban en su hogar a menores de más de 12 años. Asimismo, se implementará un programa de apoyo dirigido a aquellas familias que hayan acogido a un menor, facilitando una continuidad en su bienestar una vez alcanzada la mayoría de edad hasta los 21 años, con una ayuda de hasta 5.000 euros anuales.
Actualmente, la Comunidad de Madrid gestiona una red pública de protección que atiende a unos 4.000 menores. De estos, aproximadamente 1.800 están en acogimiento residencial, mientras que más de 2.000 niños y niñas se encuentran en diversas modalidades familiares. Las acciones planteadas buscan fortalecer y ampliar el tejido de apoyo social, generando un impacto positivo no solo en la vida de los menores, sino también transformando la percepción y el papel de las familias dentro del sistema de protección. La estrategia trazada por la comunidad es clara: fomentar un entorno donde cada niño y niña encuentre un hogar lleno de oportunidades para crecer y desarrollarse plenamente.
