
Una nueva ola de revelaciones ha reavivado el escándalo que rodea la conexión entre Jeffrey Epstein y Andrés Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés de Inglaterra. Documentos recientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos detallan la relación del exduque de York con el difunto mulitmillario y pederasta, precipitando la salida de Andrés del majestuoso Royal Lodge en Windsor, ordenada por su hermano, el rey Carlos III. Esta decisión se implementó después de que se verificara la gravedad de las acusaciones y las nuevas pruebas visuales que muestran el grado de intimidad entre Andrés y Epstein. El príncipe ahora reside en el más modesto Wood Farm Cottage en Sandringham, tras haber estado más de dos décadas en una propiedad prácticamente libre de coste.
Las nuevas pruebas han intensificado la presión sobre Andrés, siguiendo las acusaciones de una segunda presunta víctima de Epstein que asegura haber sido enviada al Reino Unido para mantener relaciones con él. La Policía Metropolitana ha iniciado una investigación, generando un fervor en la opinión pública británica. Además, Keir Starmer, el primer ministro del Reino Unido, ha instado al exduque a cooperar con el comité del Congreso estadounidense que investiga los crímenes de Epstein. A pesar de un acuerdo extrajudicial multimillonario que Andrés alcanzó en 2022 con Virginia Giuffre, cuya autobiografía póstuma detalla sus experiencias de abuso, el caso ha vuelto al ojo público, avivando las discusiones sobre justicia y responsabilidad dentro de la familia real británica.
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