
El reciente Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en la Comunidad de Madrid elaborado por la Fundación FOESSA revela que el crecimiento económico de la región no se ha traducido en una reducción significativa de la exclusión social. A pesar de que Madrid presenta un descenso del paro al 9% y un aumento del 15% en personas ocupadas, la desigualdad ha crecido y los niveles de exclusión social aún no alcanzan los niveles previos a la pandemia. El informe, presentado en la sede de Cáritas Española, destaca que la Comunidad se encuentra en la mitad de la tabla a nivel nacional en exclusión social, pero presenta uno de los peores escenarios en términos de vivienda y atención sanitaria. Un dato alarmante es que el 23% de la población enfrenta problemas relacionados con la vivienda, mientras que más de la mitad de los hogares en alquiler gastan más del 30% de sus ingresos en vivienda, lo que deja a muchas familias al borde de la pobreza.
El estudio también señala que el sistema de garantía de ingresos, como el ingreso mínimo vital, solo cubre al 42% de las personas en pobreza severa. Por otro lado, el acceso a servicios de salud es desigual; con un 6% de la población que no puede permitirse terapia psicológica y un 13% que enfrenta problemas para costear medicamentos. Aunque el 19,6% de los madrileños experimentan algún grado de exclusión social, el informe subraya que las barreras estructurales impiden que las personas en pobreza o exclusión social puedan mejorar su situación, a pesar de sus esfuerzos por integrarse laboralmente o mejorar su formación. La necesidad de una respuesta más estructurada y personalizada por parte de políticas sociales se hace evidente para combatir esta situación que afecta especialmente a jóvenes, migrantes y familias monoparentales.
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