
Miles de personas salieron a las calles de La Paz este lunes en la manifestación más multitudinaria de las últimas dos semanas, exigiendo la abrogación del decreto 5503, dictado por el presidente Rodrigo Paz. La normativa, que incluye medidas económicas de ajuste y la eliminación del subsidio a combustibles, ha generado una ola de protestas encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB) y respaldada por cerca de 100 organizaciones sociales, entre ellas trabajadores campesinos y educadores. La marcha partió el sábado desde Calamarca y recorrió 55 kilómetros hasta el Palacio de Gobierno, donde los manifestantes fueron recibidos por una comisión de ministros que estableció mesas de diálogo. Sin embargo, el encuentro no logró mitigar el descontento social, centrado en el incremento del 86% en el precio de la gasolina y del 160% en el diésel.
El presidente Paz defendió el decreto como una medida necesaria en respuesta a la crisis monetaria que atraviesa el país, con un déficit fiscal del 9,2% del PIB y una reducción significativa de las reservas internacionales. Pese a las críticas, el gobierno se mantiene firme en no retroceder. Además, Paz apuntó a los líderes sindicales por su elevada riqueza, cuestionando su representatividad. Las tensiones incrementaron cuando las fuerzas del orden lanzaron gases lacrimógenos para dispersar la manifestación, provocando la reacción violenta de los manifestantes. En consecuencia, la COB anunció una intensificación de las medidas, con bloqueos de carreteras previstos para continuar con las protestas. Las marchas también se replicaron en otras ciudades como Potosí y Santa Cruz, mientras que en Cochabamba, el magisterio urbano sumó un piquete de huelga al que ya llevaba ocho días en La Paz.
Leer noticia completa en El Pais.
