

La Comisión Europea ha impuesto una multa de 120 millones de euros a la plataforma X, anteriormente conocida como Twitter, propiedad de Elon Musk, por incumplimientos en materia de transparencia y diseño engañoso de su servicio de suscripción conocido como «blue check». Esta sanción, comunicada este viernes, marca la primera aplicación de las multas establecidas en el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), vigente desde 2023, y señala un paso más en la supervisión europea sobre las gigantes tecnológicas.
El organismo comunitario ha identificado que X violó la normativa en tres aspectos críticos: la carencia de transparencia en su repositorio de anuncios, las dificultades que enfrentan investigadores para acceder a datos relevantes y el diseño de su marca de verificación de pago, que ha generado confusión entre los usuarios. La multa, aunque significativa, representa aproximadamente el 5% de los ingresos globales de la empresa en 2024, que ascendieron a unos 2.500 millones de dólares (2.150 millones de euros). En comparación, otras grandes compañías tecnológicas como Google y Apple han recibido sanciones superiores pero en proporciones diferentes respecto a su facturación.
El Reglamento de Servicios Digitales, aprobado en 2022 y en vigor desde el año siguiente, impone obligaciones estrictas a las plataformas que superan los 45 millones de usuarios o el 10% de la población europea. Entre estas se encuentra la obligación de mantener un repositorio de anuncios accesible y consultable, destinado a facilitar a las autoridades, ciudadanía e investigadores la detección de fraudes, publicidad ilegal o campañas de desinformación. La falta de cumplimiento en estos aspectos ha sido el centro de la investigación contra X, y ahora se ejemplifica con la sanción.
La investigación, que se inició hace casi dos años, ya en julio de 2024 señalaba que la plataforma no cumplía con las exigencias del DSA. Según Virkkunen, representante de la Comisión Europea, «engañar a los usuarios con marcas de verificación azules, ocultar información sobre anuncios y restringir el acceso a datos de investigación no tienen cabida en la UE. La ley busca proteger a los usuarios y restablecer la confianza en línea». La sanción incluye 45 millones de euros por el diseño engañoso del blue check, 35 millones por la falta de transparencia en los anuncios, y 40 millones por las restricciones impuestas a la investigación.
La cuestión del diseño de la marca de verificación ha sido uno de los principales focos de controversia. La Comisión considera que la confusión generada por el sistema puede inducir a los usuarios a creer que una cuenta verificada realmente lo está, aunque no sea así. La práctica no solo afecta la percepción de autenticidad, sino que también puede facilitar campañas de desinformación y manipulación en un entorno digital cada vez más regulado.
Mientras tanto, en contraste, la Comisión Europea ha alcanzado un acuerdo con TikTok respecto a la transparencia publicitaria, dejando en evidencia las diferencias en los niveles de cumplimiento y supervisión de las distintas plataformas. La situación de X evidencia un compromiso por parte del bloque comunitario de garantizar que las grandes tecnológicas actúen con mayor responsabilidad y transparencia, evitando prácticas que puedan poner en riesgo la confianza de los usuarios en la red.
Este caso refuerza la tensión entre las empresas tecnológicas y las regulaciones europeas, en un contexto donde la legislación busca fortalecer la protección de datos, la transparencia y la rendición de cuentas en internet. La multa a X representa un paso importante en la implementación del DSA, y abre la puerta a futuras sanciones que, en caso de incumplimiento, podrán ser aún mayores, dado el peso de las multas permitidas por la legislación.
