
La pandemia de covid-19 ha dejado un impacto significativo en la industria cinematográfica, con una notable disminución en la asistencia a salas de cine. Antes de la crisis sanitaria, el 57,8% de los ciudadanos reportaban asistir a las proyecciones anualmente, cifra que se ha reducido al 48,5% en la actualidad. Asimismo, se ha perdido una de cada diez proyecciones, casi un tercio de las entradas vendidas y uno de cada cinco euros de recaudación. La frecuencia con que los españoles acuden al cine ha caído a un promedio de 1,5 veces al año, el más bajo registrado excepto durante los confinamientos pandémicos, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo cultural.
Pese a las cifras decrecientes en las salas, el interés por el cine sigue siendo alto. Según los datos, el cine se mantiene como uno de los ámbitos artísticos con menor proporción de personas que nunca asisten, apenas un 17%. Sin embargo, la preferencia por ver películas desde casa se ha intensificado, con un 86,4% de la población accediendo a contenidos audiovisuales en el último año. Este cambio es particularmente evidente en las razones para no asistir a las salas, donde más del 10% de los encuestados señalan que prefieren disfrutar de las películas a través de la televisión, video o internet. Así, el cine sigue siendo popular, pero el sofá ha reemplazado a la butaca para muchos entusiastas del séptimo arte.
Leer noticia completa en El Pais.
