

La brecha salarial de género en el ámbito de la ingeniería en España revela avances moderados, pero todavía persisten desigualdades en múltiples frentes, según un reciente informe elaborado por el Observatorio de la Mujer Ingeniera en la Industria Española, en colaboración con el Instituto de la Ingeniería de España (IIE) y REDEIA.
El estudio indica que la diferencia salarial entre hombres y mujeres ingenieros es notablemente menor en comparación con el conjunto de la población activa: un 10% frente a un 24%. En cifras concretas, los hombres ingenieros perciben una media de 34.100 euros al año, mientras que las mujeres alcanzan los 31.100 euros, reflejando una brecha de aproximadamente 3.000 euros en favor de los varones. Sin embargo, estos datos no frenan las barreras estructurales que aún enfrentan las profesionales en el sector.
Uno de los aspectos destacados del informe es la persistente desigualdad en las oportunidades de ascenso y liderazgo. Aunque la tasa de empleo en el sector es muy alta, con un 98% de ingenieros ocupados en España, solo un 19% de ellas son mujeres, y en cargos ejecutivos la presencia femenina cae al 8%. La distribución de género en las posiciones directivas evidencia una fuerte disparidad, con un 92% de representación masculina en los cargos de mayor responsabilidad, en contraste con apenas un 8% de mujeres.
Las mujeres ingenieras también enfrentan obstáculos relacionados con la conciliación laboral y familiar. La tasa de empleo fuera del ámbito de la ingeniería alcanza un 34% en el caso femenino, pero las dificultades vinculadas a la maternidad y las normas sociales limitan aún más su participación en puestos de dirección y en ciertos sectores especializados. La cobertura de becas y programas de mentoría sigue siendo insuficiente, y la transparencia en la negociación salarial no está suficientemente instaurada en muchas organizaciones.
En términos de inserción académica, aunque en España la mayoría del alumnado de Bachillerato son mujeres, su presencia en carreras STEM es considerablemente menor. Solo el 43,6% de los estudiantes en estas áreas son mujeres, mientras que en la educación superior en Ingeniería y Arquitectura, este porcentaje desciende al 26,5%. Dentro de las ramas de la ingeniería, se detectan diferencias notables: en Telecomunicaciones, solo el 12% de los profesionales son mujeres; en Informática, el 16%; y en Ingeniería Industrial, un 19%. En contraste, áreas como Agrícola y Caminos presentan porcentajes mayores, del 33% y 24%, respectivamente.
La participación femenina en la profesión también se ve condicionada por las normas sociales, en particular por la maternidad, que sigue representando un factor que limita la progresión profesional de las mujeres ingenieras. La tasa de ocupación femenina en la ingeniería es del 19%, en un mercado laboral donde la ocupación total alcanza el 98%. La diferencia en el desempleo también es significativa: las mujeres enfrentan una tasa del 4%, frente a solo el 1,5% de los hombres, indicando mayor vulnerabilidad en tiempos de crisis o cambios económicos.
En cuanto a modalidades laborales, la mayoría de los ingenieros trabajan por cuenta ajena con contratos indefinidos. Sin embargo, las mujeres tienen una presencia mayor en empleos temporales (23%) comparado con los hombres (7%). La tendencia hacia el trabajo autónomo o en firmas propias continúa siendo menor en ellas, representando solo un 14% del total de mujeres ingenieras, frente a un 86% de hombres.
Los datos reflejan que, aunque la incorporación de mujeres en ingeniería ha mejorado en los últimos años, aún queda mucho por hacer. La necesidad de implementar políticas que promuevan la igualdad, como la auditoría salarial, programas de mentoría y medidas que faciliten la conciliación, resulta imperativa para avanzar hacia un sector más equitativo. La creación de un Observatorio Permanente que supervise estas iniciativas podría ser un paso decisivo para reducir la brecha y garantizar condiciones más justas en el mundo de la ingeniería en España.
