La borrasca Claudia ha ocasionado fuertes precipitaciones en el sur de la provincia de Ávila y en el norte de Cáceres, llegando a registrarse cerca de 150 litros por metro cuadrado en algunas localidades. Ambas regiones fueron puestas en aviso rojo hasta las seis de la mañana debido a la severidad del temporal, lo que obligó a las juntas de Extremadura y Castilla y León a emitir alertas a través de dispositivos móviles, aconsejando a los ciudadanos que evitaran desplazamientos innecesarios. Las lluvias produjeron el desbordamiento del río Tormes a su paso por El Barco de Ávila y del río Hurdano en el municipio de Muñomoral, lo que resultó en inundaciones y daños materiales, aunque todavía no se han cuantificado de manera oficial. Afortunadamente, las condiciones meteorológicas han mejorado, y el nivel de alerta ha descendido a amarillo, con una disminución en la intensidad de las lluvias y caudales de los ríos.
Los efectos del temporal también se han sentido en la infraestructura vial, ya que varias carreteras han sido cortadas en estas provincias. En Ávila, las vías comarcales AV-P-536 y AV-P-537 fueron cerradas en el Barco de Ávila, mientras que en Cáceres la carretera CC-224 en Hervás compartió la misma suerte. Fuera de la península, al menos tres carreteras en Gran Canaria también han sufrido cierres debido a las lluvias intensas provocadas por la borrasca. La Dirección General de Tráfico ha estado actualizando constantemente la situación de las carreteras, advirtiendo a los conductores de los cierres y peligros relacionados con el temporal. Mientras tanto, en Extremadura, se ha puesto en marcha un plan de emergencia para gestionar la situación, incluyendo el establecimiento de un Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) para monitorear y responder a la evolución del clima.
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