
La crisis política en Chile se intensifica en medio del controvertido proyecto del cable submarino de fibra óptica impulsado por la empresa China Mobile, destinado a conectar Valparaíso con Hong Kong. Este proyecto ha complicado la transición entre el gobierno del presidente saliente Gabriel Boric y el entrante José Antonio Kast. Las tensiones aumentaron después de que Estados Unidos sancionara a tres funcionarios del gobierno chileno, entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, bajo la acusación de socavar la seguridad regional. El presidente Boric, defendiendo la transparencia de su administración, afirmó que había discutido el proyecto con Kast antes de las sanciones de Washington, aunque el futuro ministro del Interior, Claudio Alvaro, cuestionó esta afirmación.
Las sanciones estadounidenses han puesto bajo el microscopio la gestión del proyecto durante la administración de Boric, particularmente tras revelarse que Muñoz aprobó brevemente la concesión del cable antes de que fuera anulada. La oposición critica al gobierno por la falta de claridad sobre el proyecto, especialmente después de la anulación del decreto que nunca fue visado por la Contraloría. La situación se complica aún más con declaraciones conflictivas de ambas partes sobre la transparencia y comunicación del proyecto, precursoras de un encuentro crucial entre Boric y Kast. En tanto, la Oficina del Presidente Electo maneja con cautela el tema, indicando que es esencial revisar todos los antecedentes para establecer la política exterior de manera efectiva bajo la nueva administración.
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