
Al menos 19 presuntos guerrilleros de las disidencias de las FARC fueron abatidos en un bombardeo aéreo llevado a cabo por las Fuerzas Militares de Colombia en el municipio de Calamar, en el departamento del Guaviare. La operación, parte de la llamada «Operación Oriel», tiene como objetivo desarticular las actividades del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia que se escindió del acuerdo de paz de 2016. Además de los muertos, se reportó un capturado herido, dos sujetos sometidos a la justicia y tres menores recuperados. El comandante de las Fuerzas Militares, almirante Francisco Cubides, aseguró que la acción busca afectar el mando y control de estos grupos armados.
El ataque aéreo, ordenado por el presidente Gustavo Petro, se realizó en una zona donde se congregaban aproximadamente 120 miembros de grupos armados en enfrentamiento, incluyendo a líderes de la disidencia. Durante la rueda de prensa, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, destacó que este año se han neutralizado más de 4,000 integrantes de organizaciones armadas, lo que representa un aumento significativo en las acciones militares del gobierno. Según Sánchez, se registran un promedio de 13 neutralizaciones diarias, marcando una de las ofensivas más efectivas en los últimos años.
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