El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido dado de alta tras pasar ocho días hospitalizado en Brasilia, donde se sometió a una cirugía programada para tratar una hernia inguinal bilateral y otros procedimientos destinados a abordar unas persistentes crisis de hipo. Desde el hospital, Bolsonaro fue trasladado nuevamente a la comisaría donde está detenido desde noviembre, acusado de liderar una conspiración golpista. La reciente solicitud de su defensa para que cumpliera la condena en prisión domiciliaria fue denegada por el juez Alexandre de Moraes, quien argumentó que la salud de Bolsonaro no se había deteriorado durante su hospitalización, sino que había mostrado mejoría tras las intervenciones médicas.
A pesar de su complicado estado de salud, que incluye hipertensión, apnea del sueño y el inicio de un tratamiento con antidepresivos, el exmandatario parece estar preparando el terreno para el futuro político de su familia. Desde su reclusión, Bolsonaro ha designado a su hijo Flávio como precandidato presidencial, con vistas a enfrentarse al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, en las próximas elecciones. Bolsonaro cumple una pena de 27 años de cárcel tras ser condenado por intentar mantenerse en el poder mediante un golpe de Estado, tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula. Mientras cumple su condena, las medidas judiciales aseguran que Bolsonaro pueda contar con atención médica ininterrumpida y el apoyo de sus familiares.
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