En una reciente comparecencia, el ministro ha expresado su preocupación por lo que considera una «instrumentalización» del sistema judicial, con el fin de «intimidar» a adversarios políticos y sus familias. Esta declaración pone en relieve una creciente tensión en el panorama político, donde las acusaciones de manipulación de la Justicia para intereses partidistas se han convertido en un tema central de debate. El ministro subrayó la gravedad de estas acciones, sugiriendo que podrían socavar la confianza pública en las instituciones democráticas y erosionar los fundamentos del Estado de derecho.
El fenómeno denunciado por el titular del ministerio coincide con un aumento en los casos donde figuras públicas enfrentan procesos judiciales controversiales, que algunos interpretan como mecanismos de presión política. Este contexto ha generado un clima de desconfianza entre las diferentes fuerzas políticas, cuestionando la independencia judicial y motivando llamados a una reforma legislativa que garantice la imparcialidad y la transparencia en el sistema. Mientras tanto, la ciudadanía observa con preocupación el desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de que el balance entre la justicia y la política resulta crucial para la estabilidad democrática del país.
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