Desde Washington, un analista político había advertido, seis años atrás, sobre la retirada estratégica de Estados Unidos de ciertos escenarios internacionales, un movimiento que se gestaba desde la administración de Barack Obama. Este repliegue, que se intensificó durante el primer mandato del presidente republicano, ha transformado significativamente el papel de EE.UU. en la arena global. La visión del analista se fundamentaba en observar el cambio de prioridad hacia una política exterior más introspectiva, enfocada en fortalecer intereses internos y redistribuir recursos anteriormente destinados a conflagraciones externas.
Esta estrategia ha tenido repercusiones profundas, tanto en la geopolítica global como en el posicionamiento de diversos actores internacionales, que han aprovechado el vacío dejado por la retirada estadounidense. Las acciones premeditadas y cuidadosamente calculadas durante años han involucrado aspectos económicos, diplomáticos y militares, redefiniendo alianzas tradicionales y desatando nuevas dinámicas de poder. La política iniciada en la era Obama, y vislumbrada por analistas desde aquellos tiempos, representa hoy un notable cambio de paradigma que continúa evolucionando, mientras el mundo observa atento los próximos pasos de la administración estadounidense.
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