La tensión diplomática entre Bélgica y Estados Unidos se incrementó tras las acusaciones por antisemitismo vertidas por el embajador estadounidense en Bruselas, Bill White. Este martes, White fue llamado al Ministerio de Exteriores belga para responder a las críticas a Bélgica y a su ministro de Salud, Frank Vandenbroucke, en una publicación en la red social X, donde, en nombre del presidente Donald Trump, arremetió contra el proceso judicial a tres circuncidadores judíos sin licencia médica. En respuesta, el ministro belga de Exteriores, Maxime Prévot, calificó las acusaciones de inaceptables y defensivas de la libertad religiosa, subrayando que en Bélgica no hay cabida para el antisemitismo.
La controversia se agrava con las intervenciones de Israel y representantes estadounidenses, subrayando las fricciones en las relaciones diplomáticas bajo la administración Trump. El ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, acusó a Bélgica de discriminación contra ciudadanos judíos, citando la restricción belga de servicios consulares a quienes viven en asentamientos ilegales en Cisjordania. Asimismo, otro incidente diplomático afloró en Polonia, donde el embajador estadounidense, Tom Rose, manifestó su descontento por la negativa del parlamento polaco de apoyar la candidatura de Trump al Nobel de la Paz. Estas disputas destacan la tensión en Europa respecto a la política exterior estadounidense, evidenciando las diferencias sobre cuestiones de soberanía y derechos humanos.
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