
En la actualidad, la presencia femenina en los puestos de liderazgo empresarial en España sigue enfrentando obstáculos invisibles pero evidentes, en un contexto donde las cifras muestran avances pero también marcadas resistencias. Aunque la brecha de género no es tan pronunciada como en décadas pasadas, la persistencia del denominado «techo de cristal» continúa marcando la realidad, impidiendo que muchas mujeres accedan a los niveles más altos de decisión en las empresas.
El caso de Ana Botín, presidenta de Banco Santander, destaca en este escenario: es la única mujer que ocupa actualmente una presidencia ejecutiva en las empresas del Ibex 35, la principal bolsa española. Su liderazgo en un entorno mayoritariamente masculino simboliza tanto el progreso como las dificultades que enfrentan las mujeres en la cúpula corporativa. Sin embargo, la representación en los órganos de máximo poder aún es limitada; solo 15 empresas del selectivo cuentan con una mujer al frente, y solo dos de ellas ostentan cargos de consejeras delegadas. La presencia de mujeres en los puestos de vicepresidenta llega a un porcentaje aún modesto, con apenas cuatro en todo el Ibex 35.
Por otra parte, la participación de las mujeres en los consejos de administración también ha mejorado en los últimos años, aunque todavía no se ha alcanzado la paridad en la mayoría de las empresas. Actualmente, el porcentaje de representación femenina en estos órganos en el Ibex 35 es del 14,29%, con cinco empresas que no tienen ninguna mujer en su consejo y otras que se mantienen en niveles bajos de presencia. La ley española establece que los consejos de administración deben contar, como mínimo, con un 40% de mujeres para 2024 en el caso de las cotizadas del Ibex 35, un objetivo que muchas compañías aún no logran y que, de seguir la tendencia actual, no se alcanzaría hasta 2027.
El avance en la representación de mujeres en los consejos ha sido significativo desde 2015, cuando comenzaron a implementarse medidas para impulsar la igualdad. La incorporación de féminas en los consejos pasó del 15,41% en ese año al 37,71% actual. Además, en el pasado, las mujeres que ocupaban estos cargos eran en su mayoría independientes, con un 69,87%, mientras que su presencia en puestos ejecutivos, en ámbitos académicos y políticos también va en aumento.
A nivel de participación internacional, la mayoría de las consejeras son españolas, seguidas de latinoamericanas, europeas y estadounidenses. La formación predominantemente en Economía, Derecho y Administración de Empresas, junto con una edad media que ronda los 60 años para las consejeras del Ibex 35, revela que muchas de ellas tienen una sólida trayectoria profesional previa en cargos directivos. Sin embargo, aún persiste la percepción de que en muchas empresas aún opera un «club de hombres», donde la diversidad y la inclusión son desafíos pendientes.
Para las expertas en gobernanza corporativa, el mayor reto es incrementar la presencia femenina en los comités de dirección y en los órganos ejecutivos, ya que lo que no se mide, difícilmente se mejora. La importancia de visibilizar estas cifras y establecer informes sobre la composición de los equipos directivos resulta clave para reducir estereotipos y ampliar las oportunidades laborales para las mujeres en todos los niveles.
En conclusión, si bien los avances en la igualdad de género en el ámbito empresarial en España son evidentes y se consolidan en cifras y normativas, la realidad sigue marcando una diferencia significativa en las esferas de máxima decisión. La lucha por romper el «techo de cristal» y lograr una igualdad efectiva continúa siendo una prioridad, con plazos cada vez más cercanos, pero aún sin la total garantía de que se alcanzarán en el tiempo previsto.
