La sesión plenaria celebrada este viernes en el Ayuntamiento de Barcelona estuvo marcada por dos temas candentes: la crisis de vivienda y el estado del servicio de Rodalies. Durante el pleno, se anunció la cesión de once solares municipales al Institut Català del Sòl (Incasòl) para la construcción de un total de 582 viviendas de protección oficial dentro del programa Habitar B! en colaboración con la Generalitat. Este convenio, que busca incrementar el parque de vivienda asequible, contempla que las edificaciones se finalicen en un plazo máximo de cinco a seis años, dependiendo del número de residencias. Aunque esta actuación es solo una primera fase, se espera que el proyecto completo aporte alrededor de 1.700 viviendas nuevas con una inversión cercana a los 83 millones de euros.
Por otro lado, el pleno también abordó el problema recurrente del servicio ferroviario de Rodalies. Los grupos municipales, exceptuando al Partido Popular y Vox, alcanzaron un acuerdo para el aceleramiento del traspaso de la gestión de Rodalies a Cataluña. Este consenso fue impulsado por una propuesta inicial de Barcelona en Comú, la cual, tras ser modificada, logró obtener el apoyo de formaciones como Junts, PSC y ERC. El debate evidenció tensiones entre las distintas fuerzas políticas, destacando críticas al alcalde Jaume Collboni por parte de la bancada de Junts y los Comunes, quienes denunciaron una falta de acción ante los reiterados problemas en la red ferroviaria. La primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, reconoció las deficiencias actuales del servicio y destacó los esfuerzos realizados recientemente para mejorar la situación, aunque aún persiste un notable déficit de inversión.
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