
El encendido de las luces navideñas en Barcelona marcó oficialmente el inicio de la temporada festiva en la ciudad. La ceremonia, celebrada en el icónico Passeig de Gràcia, contó con la presencia del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el de Belén, Nicola Canawati. Con el villancico «Un cor que batega» interpretado por un coro multigeneracional de 40 voces, el evento inauguró un programa que se extiende desde el 22 de noviembre hasta el 6 de enero de 2026, prometiendo transformar a Barcelona en un escenario de luz y creatividad. Con una inversión de 3,8 millones de euros, la ciudad ha dispuesto 126 kilómetros de espacios iluminados, en un despliegue que busca enriquecer el paisaje urbano y fomentar el espíritu navideño entre residentes y turistas.
Además del espectáculo luminotécnico, el evento sirvió como escenario para el establecimiento de un acuerdo entre Barcelona y Belén, orientado al desarrollo urbano y económico conjunto. Este pacto contempla proyectos en áreas como planificación metropolitana y tratamiento del espacio público, un enfoque que refleja la apuesta de Barcelona por estrechar lazos internacionales con otras ciudades, similar al acuerdo alcanzado con Ramala. Sin embargo, el espíritu navideño se ha visto ensombrecido por preocupaciones locales, ya que el grupo municipal Junts ha instado al gobierno a activar la Operación Frío para proveer refugio a las aproximadamente 1.600 personas en situación de calle, denunciando la falta de medidas adecuadas ante las bajas temperaturas que se registran en la ciudad.
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