Los presidentes del FC Barcelona y del Real Madrid, Joan Laporta y Florentino Pérez, se han destacado en los últimos años por su firmeza y paciencia en la gestión de incidentes asociados a facciones radicales de sus respectivas aficiones. Uno de los eventos más recordados tuvo lugar en 2013, cuando un seguidor de los Ultras Sur lanzó un mechero al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, durante un partido en el estadio Santiago Bernabéu. Este incidente marcó un punto de inflexión en la relación entre el club madrileño y su grupo ultra, resultando en medidas más estrictas y en una progresiva erradicación de estas facciones extremistas del estadio de Chamartín.
El problema de la violencia no se limitó al ámbito deportivo. Los radicales llevaron su hostilidad fuera de los campos de fútbol, llegando a realizar actos vandálicos en la vida personal de figuras del fútbol. En una escalada de agresiones, los ultras realizaron pintadas en la casa de un aficionado del Barcelona y en la tumba de María Ángeles Sandoval, conocida como Pitina, esposa fallecida del expresidente del Real Madrid, Ramón Calderón. Estos actos de violencia y falta de respeto subrayaron la necesidad de una acción más decidida y coordinada tanto a nivel de club como de las autoridades para garantizar la seguridad y el respeto en el entorno del fútbol.
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