En un recorrido gastronómico por el corazón culinario de Madrid, se destaca la interesante comparación entre el pato de Pekín de un restaurante local y su variante en el prestigioso Shang Palace. A pesar de que las críticas arrojan luz sobre la sublime calidad del pato en Shang Palace, la alternativa madrileña se acerca notablemente en sabor y textura, demostrando la creciente destreza y sofisticación de la oferta gastronómica de la ciudad. Los criterios de evaluación, situados entre la tradición y la innovación, revelan que la competencia en la escena culinaria internacional está cada vez más reñida, con Madrid ganando terreno frente a icónicas casas de la alta cocina asiática.
No obstante, el verdadero protagonista del menú parece ser el cangrejo real con salsa de jengibre y canelones de arroz artesanal, que ha sorprendido a los comensales por su presentación meticulosa y su exquisito equilibrio de sabores. La combinación de ingredientes, cuidadosamente seleccionados para resaltar lo mejor del marisco, eleva este plato a un nivel que compite directamente con las preparaciones más veneradas de la cocina internacional. Así, con la llegada de estas innovaciones culinarias, la capital española continúa consolidándose como un destino clave para los amantes de la alta gastronomía, capaz de ofrecer experiencias sensoriales que rivalizan con las de los restaurantes más reconocidos a nivel global.
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