En el cruce de acusaciones políticas de la región madrileña, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha calificado de xenófoba la reacción de la Comunidad de Madrid ante ciertos comentarios y decisiones recientes. Las críticas se centran en lo que consideran una respuesta desproporcionada e insensible del gobierno regional hacia la inmigración y los asuntos relacionados con la integración cultural. Estas declaraciones han intensificado las tensiones en el ámbito político local, configurando una atmósfera de enfrentamiento y divisiones ideológicas marcadas respecto al enfoque en torno a la diversidad y el tratamiento de las minorías.
Por otro lado, el gobierno de la Comunidad, liderado por Isabel Díaz Ayuso desde la sede de la Puerta del Sol, no tardó en responder con firmeza a estas acusaciones, reprochando a la izquierda sus intervenciones al afirmar que «deben lavarse la boca antes de hablar de racismo». La réplica subraya que tales afirmaciones no hacen más que polarizar el discurso político y distorsionar las acciones del Ejecutivo regional. La confrontación refleja el profundo desacuerdo entre ambos lados del espectro político respecto a las políticas de inmigración y el discurso público sobre la convivencia multicultural en Madrid.
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