

En el dinámico y en constante evolución mundo de la ciberseguridad, un nuevo desafío se ha presentado ante las organizaciones que integran inteligencia artificial (IA) en sus operaciones diarias. Una investigación realizada por Check Point Research, el brazo de Inteligencia de Amenazas de Check Point® Software Technologies Ltd., ha descubierto una novedosa técnica de ataque que puede cambiar las reglas del juego respecto a las amenazas digitales en el entorno corporativo.
A medida que el tráfico de red de los servicios de IA se entrelaza con las actividades cotidianas de las empresas, la superficie de ataque se expande, facilitando que las comunicaciones maliciosas se oculten eficazmente. Este nuevo modelo de ataque explota a los asistentes de IA con capacidades de navegación web, utilizándolos como servidores de relevo para operaciones de Comando y Control (C2). A diferencia de los ataques tradicionales en los que el malware conecta directamente con el servidor del atacante, ahora los asistentes de IA actúan como intermediarios, camuflando habilidosamente las interacciones maliciosas como consultas legítimas, lo que complica la detección por parte de los sistemas de seguridad.
Los ciberdelincuentes han aprendido a sacar provecho de las funciones nativas de los asistentes de IA, como la capacidad de acceder a URL específicas. Esta estrategia permite que el software malicioso transmita datos robados y reciba nuevas instrucciones sin la necesidad de conexiones directas con la infraestructura del atacante. Alarmantemente, este procedimiento no requiere claves API ni autenticaciones de usuario, presentando un desafío significativo para las defensas convencionales.
La innovadora técnica de ataque es muy preocupante, ya que no depende de servidores propios, que serían más fáciles de identificar y eliminar. Los atacantes pueden aprovechar la confianza que las organizaciones depositan en los servicios de IA de grandes proveedores. De esta manera, la IA se convierte en un componente de control persistente y difícil de detectar dentro del tráfico empresarial.
Este avance en el ámbito de las amenazas ha provocado que el malware, impulsado por la IA, pase de seguir instrucciones predefinidas a mostrar una capacidad de decisión dinámica, priorización inteligente y comportamiento adaptativo. Estas características permiten que el malware evalúe la situación del sistema infectado, decida su curso de acción consultando a la IA, y ajuste su estrategia a diversas víctimas sin tener que modificar su código original.
Como parte de un esfuerzo para contrarrestar este fenómeno, Microsoft ha comenzado a ajustar el flujo de navegación de su herramienta Copilot para mitigar estas actividades maliciosas. Sin embargo, el riesgo persiste en cualquier servicio de IA que permita acceso a contenido externo.
Check Point Research ha recomendado a las empresas tratar los dominios de IA como puntos críticos para la fuga de datos y monitorear patrones automatizados de uso que puedan indicar la presencia de estos servidores C2 sintéticos. La solución Check Point AI Security ya se ha implementado para inspeccionar y bloquear este tipo de tráfico, ofreciendo una defensa avanzada frente a amenazas potencialmente significativas para las organizaciones. Esta evolución en ciberseguridad destaca la urgente necesidad de adaptar las medidas de protección a las capacidades crecientes y complejas de la inteligencia artificial.
