El ejército de Pakistán ha llevado a cabo una serie de ataques aéreos en la madrugada del domingo contra objetivos militares en el distrito de Behsood, en el este de Afganistán, en respuesta a varios atentados suicidas en territorio paquistaní. Islamabad atribuye estos ataques a grupos insurgentes como el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) y el Estado Islámico de Jorasán (ISKP), que, según afirman, operan desde el país vecino. El ataque ha provocado al menos 17 muertes, entre las cuales se encuentran 11 niños, y cinco heridos, según ha informado el régimen talibán que rige Afganistán, afirmando que tomará las medidas necesarias en el momento adecuado para responder a esta agresión.
La operación militar ha exacerbado las tensiones ya existentes entre ambas naciones, que han empeorado desde que los talibanes retomaron el poder en Afganistán en 2021. Mientras Pakistán acusa a Afganistán de albergar a militantes que atacan su territorio, Kabul rechaza estas afirmaciones y acusa a Islamabad de violar su soberanía con estos bombardeos. La frágil relación bilateral se enfrenta a una crisis, reflejada en el aumento de violencia en áreas pakistaníes como Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán. Estos acontecimientos subrayan el deterioro de la estabilidad en la región y plantean interrogantes sobre el futuro de la colaboración binacional contra el terrorismo.
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