
Mariam Bustos transformará la calle Fúcar del barrio de Huertas en un escenario vivo, donde su performance explorará el miedo a la soledad integrando elementos de su vida cotidiana. En esta singular presentación callejera, Bustos busca desmitificar la soledad, examinándola desde una perspectiva íntima y personal. A través de acciones que reflejan las rutinas diarias, la artista invita al público a reflexionar sobre la independencia, el aislamiento y la conexión en una sociedad a menudo bulliciosa y abarrotada, pero a veces increíblemente solitaria.
La actuación propone romper las barreras entre la vida pública y privada, utilizando la performance como una herramienta para fomentar un diálogo abierto sobre el temor a estar solos. Bustos, quien reconoce que la soledad es una experiencia universal, espera que su intervención inspire a otros a enfrentar este sentimiento. La artista pretende poner en relieve la importancia de la resiliencia emocional y la aceptación propia, convirtiendo una simple calle de Madrid en un espacio de introspección y empatía colectiva. A través de gestos cotidianos, la obra promete una exploración sincera y conmovedora sobre lo que significa verdaderamente estar solo.
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