Las autoridades chilenas han revelado un caso de lavado de activos significativo que implica a una mujer ahora prófuga de la justicia. Según las investigaciones, la sospechosa blanqueó más de 138 millones de dólares, fondos que habrían sido obtenidos a través de elaboradas redes de estafas y extorsiones. Las operaciones, que se extendieron durante varios años, involucran transacciones complejas diseñadas para dificultar su rastreo, lo que ha mantenido ocupadas a las fuerzas de seguridad en un esfuerzo por desmantelar toda la estructura delictiva.
El Ministerio Público trabaja en colaboración con organismos internacionales para seguir el rastro del dinero y avanzar en la captura de la responsable. Fuentes cercanas al caso destacan que esta operación es una de las más grandes de este tipo en el país, subrayando un patrón creciente de criminalidad financiera que aprovecha brechas transnacionales. Las autoridades han ampliado su investigación para incluir posibles cómplices y han emitido alertas internacionales con el objetivo de cerrar el cerco en torno a la detenida.
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