
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha informado sobre la detención de dos personas implicadas en el intento de asesinato del teniente general Vladímir Alexéyev, alto mando de la Dirección General del Estado Mayor del ejército ruso. El ataque ocurrió la mañana del 6 de febrero en Moscú, cuando Alexéyev fue tiroteado en el vestíbulo de su edificio residencial, resultado de un disparo en el pecho que lo dejó en coma temporalmente. Según las autoridades rusas, el presunto autor de los disparos, Liubomir Korba, fue arrestado en Dubái y deportado a Moscú. Korba es un ciudadano ruso de origen ucraniano, señalado por las autoridades rusas de actuar bajo órdenes de servicios especiales ucranianos. Junto a él, Víktor Vasin fue capturado en Moscú, mientras que una tercera implicada, Zinaida Serebritskaya, se encuentra prófuga tras haber huido a Ucrania.
Este suceso ha incrementado las tensiones diplomáticas en medio de las negociaciones de paz entre Rusia, Estados Unidos y Ucrania, lideradas por el jefe de Alexéyev, Ígor Kostiukóv, en Abu Dabi. Moscú ha acusado directamente a Ucrania de estar detrás del atentado, una afirmación que ha sido rechazada por las autoridades ucranianas. Serguéi Lavrov, el ministro de Exteriores ruso, ha señalado este ataque como otra provocación del gobierno de Zelenski, mientras que Ucrania insiste en su inocencia. Este incidente aumenta la lista de atentados recientes contra generales rusos, dejando abierta la posibilidad de afectar el avance de las negociaciones de paz. En el contexto actual, el suceso vuelve a poner en el centro del debate la seguridad de los altos mandos militares en Rusia y las constantes tensiones geopolíticas en la región.
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