Este jueves, los restos del pueblo de Armero volvieron a llenarse de vida al conmemorarse el 40 aniversario de la tragedia natural más devastadora en la historia de Colombia. Las calles, desiertas desde aquel fatídico 13 de noviembre de 1985, acogieron a cientos de personas que llegaron para rendir homenaje a los 25.000 fallecidos tras la erupción del Volcán Nevado del Ruiz. El evento transformó el escenario de ruinas en un espacio de memoria y celebración, evocando el bullicioso y próspero pasado del pueblo. Vendedores ambulantes y visitantes con sombrillas en mano recorrieron el área, mientras el legado de aquellos que perdieron la vida se mantenía presente en cada rincón.
Las ruinas, que han servido como silenciosos testigos de la historia, se vieron envueltas en una atmósfera de reminiscencia y evocación. Fotos de familiares perdidos y narraciones conmovedoras revivieron la memoria colectiva de una comunidad que fue aniquilada en segundos. Entre las estructuras sobrevivientes, visitantes descansaban junto a las piedras arrastradas por la avalancha de lodo, como un recordatorio tangible de lo que fue ese fatídico día. William Bohórquez, uno de los sobrevivientes, recorrió la habitación de sus padres, ahora en ruinas, simbolizando el inquebrantable vínculo con el pasado y la resiliencia de los afectados, quienes continúan reclamando justicia por la pérdida de los niños desaparecidos durante la catástrofe.
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