El Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde al primer contrato de una serie de cinco destinados a la conservación de la M-30 y sus vías asociadas, en un esfuerzo por reconfigurar el modelo de gestión actual. La nueva adjudicación, que fue detallada en una rueda de prensa por la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, supone una inversión inicial de 16,1 millones de euros. Este contrato, con una vigencia de 36 meses, extendible por otros 24, marcará el inicio de un cambio significativo en la estructura de gestión de esta vital arteria.
El nuevo acuerdo no solo aborda la conservación de los pasos a distinto nivel y estructuras complementarias, sino que también trae consigo una reorganización en el mantenimiento de puentes y pasarelas peatonales. Las pasarelas quedarán bajo el cuidado del Ayuntamiento, mientras que Madrid Calle 30 asumirá la responsabilidad de los puentes, ajustándose a la lógica de que la mayoría de las afectaciones se producen en el tránsito vehicular.
Además, las pantallas acústicas, que hasta ahora han sido gestionadas parcialmente por la Dirección General de Planificación e Infraestructuras, quedarán completamente bajo la jurisdicción de Madrid Calle 30. El contrato también cubre otros elementos como pórticos y banderolas, muros estructurales y jardines verticales, expandiéndose sobre una superficie de conservación calculada en 368.000 metros cuadrados.
Los próximos contratos, que se irán aprobando gradualmente, incluyen trabajos de consultoría, explotación, y asistencia técnica y de calidad, esenciales para la futura gestión de la M-30. Estos nuevos acuerdos son parte de un proceso anticipado que busca garantizar la continuidad del servicio público a medida que el Ayuntamiento planea adquirir plenamente las acciones de Madrid Calle 30 antes de 2026.
El cambio de modelo, que apunta a convertir a Madrid Calle 30 en una entidad 100% municipal, responde a la necesidad de adaptarse a los cambios normativos y económicos actuales, buscando una gestión más eficiente a largo plazo. Esta transición de una sociedad mixta a una completa titularidad municipal promete un ahorro anual significativo en impuestos y aportaciones a los socios privados, estimado en 63 millones de euros.
La M-30, con su extenso anillo de 32 kilómetros, sirve no solo como la infraestructura de movilidad urbana más importante de España, sino también como un modelo de gestión en evolución, reflejando la necesidad de adaptación frente a un entorno cambiante. Con 374 millones de desplazamientos y 486 millones de usuarios el último año, la vía se prepara para afrontar estos cambios mientras mantiene su rol crucial en el transporte de la capital española.