

En un contexto donde las enfermedades crónicas cobran protagonismo en el ámbito de la salud pública, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) emerge como una preocupación significativa, afectando a más del 10% de la población y representando un notable 5% del gasto sanitario total. Esta afección, caracterizada por un deterioro progresivo de la función renal, se presenta con un engañoso perfil asintomático en sus etapas iniciales, lo que contribuye a un elevado infradiagnóstico y, por ende, a un desafío mayor en su gestión.
Frente a esta situación, surge un nuevo documento que se propone reforzar no solo la importancia del diagnóstico precoz, sino también la necesidad de una coordinación asistencial efectiva. En un esfuerzo por mitigar el impacto de la ERC y mejorar la calidad de vida de los afectados, se enfatiza el manejo clínico seguro y el fomento del autocuidado del paciente como pilares fundamentales en el tratamiento de la enfermedad.
Esta estrategia se enmarca dentro del plan más amplio para el Abordaje de la Cronicidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) 2025–2028, el cual busca enfrentar de manera integral los retos planteados por las enfermedades crónicas. La atención temprana y adecuada de la ERC puede no solo reducir el gasto sanitario a largo plazo, sino también evitar complicaciones más severas que afectan la vida cotidiana de los pacientes.
Con el avance de este documento, se pretende no solo informar y educar a la población sobre la importancia del monitoreo de la salud renal, sino también establecer un modelo de atención que promueva la intervención temprana y el seguimiento continuo de quienes están en riesgo. La lucha contra la ERC requiere una respuesta conjunta y coordinada de todos los actores del sistema de salud, garantizando así que los pacientes reciban el cuidado que necesitan antes de que la enfermedad progrese a estados más graves y costosos.
Fuente: Ministerio de Sanidad
