
Una semana después de las críticas iniciales por la dirección «artificial» que parecía tomar la Fórmula 1, la emoción y el espectáculo volvieron a acaparar las miradas en el Gran Premio de China, dejando satisfechos a los organizadores. Mercedes consolidó su dominio al lograr su segundo doblete consecutivo, con Kimi Antonelli alzándose como protagonista indiscutible del fin de semana. A sus 19 años, el joven piloto realizó una actuación impecable, consiguiendo la pole position más precoz de la historia y ganando la carrera, estableciendo un nuevo récord para los italianos en la Fórmula 1, tras dos décadas de espera desde que Giancarlo Fisichella triunfara en 2006. Por otro lado, Lewis Hamilton también celebró su regreso al podio con Ferrari después de más de un año, demostrando que el británico mantiene su habilidad competitiva a pesar del paso del tiempo.
Mientras que Mercedes disfrutaba las mieles del éxito, otras escuderías enfrentaron dificultades. Max Verstappen, por ejemplo, se vio afectado por el mal desempeño de su Red Bull, mientras que Fernando Alonso continúa sufriendo con Aston Martin, culminando otra carrera con retiro. Williams y McLaren tampoco tuvieron jornadas destacadas, con Carlos Sainz logrando sus primeros puntos en una modesta novena posición, y ambos monoplazas de McLaren fallando incluso antes de la partida debido a problemas electrónicos. Estas luchas contrastan con el brillo de Antonelli y la reaparición de Hamilton, quienes junto con el dominio de Mercedes, parecen marcar una nueva dinámica en el campeonato actual de Fórmula 1.
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