El conocido entrenador de fútbol compareció ayer ante la Audiencia Provincial de Madrid para responder a las acusaciones de un presunto fraude fiscal que asciende a un millón de euros. Este importe correspondería a irregularidades detectadas en los ejercicios fiscales de 2014 y 2015. Durante la audiencia, la fiscalía expuso que el técnico empleó complejas estructuras financieras para ocultar ingresos generados por derechos de imagen, minimizando así su carga tributaria. La defensa, por su parte, argumentó que el entrenador actuó siguiendo el consejo de sus asesores financieros y subrayó que cualquier error en sus declaraciones fue involuntario.
El caso ha captado una significativa atención mediática, reavivando el debate sobre la presión fiscal a las estrellas del deporte en España y los métodos que emplean para gestionar sus finanzas. El entrenador, que goza de gran popularidad por sus logros en el campo, expresó su confianza en el proceso judicial y en la posibilidad de resolver la situación de manera favorable. La resolución de este caso no solo afectará su reputación, sino también podría sentar un precedente en la forma en que se manejan las tributaciones relacionadas con altos ingresos por derechos de imagen.
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