

Alphabet, la empresa matriz de Google, ha iniciado el 2026 bajo una nueva perspectiva financiera. En menos de un año, ha pasado de ser vista como una «acción barata» a ser considerada una «acción que ya descuenta bastante». Actualmente, con el precio de sus acciones oscilando entre los 336 y 337 dólares, los inversores pagan un múltiplo notablemente más alto en comparación con meses anteriores, juzgado bajo diversas métricas de beneficios, como los beneficios trimestrales, futuros o el año fiscal.
Una de las cuestiones que alimenta el debate es el múltiplo precio-ganancias (PER). En plataformas y redes sociales se ha difundido que, con un precio de 336 dólares y una previsión de beneficios futuros (EPS NTM) próxima a 10.76, el múltiplo implícito es de aproximadamente 31 veces los beneficios. Sin embargo, diferentes fuentes ofrecen cifras variadas, dependiendo del tipo de beneficios considerados. Por ejemplo, el PER basado en los últimos 12 meses puede ser más elevado, alrededor de 33 a 34 veces, mientras que el PER a futuro podría descender a los niveles superiores de los 20 veces, si se espera un crecimiento en los beneficios.
Este cambio en la valoración de Alphabet es atribuible a una combinación de factores. En primer lugar, su resiliente negocio de publicidad, tanto en Google Search como en YouTube, sigue siendo una fuente significativa de ingresos. A esto se suma el creciente protagonismo de Google Cloud, que fortalece su narrativa inversora debido a su impacto en márgenes y expansión empresarial, especialmente relacionada con la inteligencia artificial (IA). La capacidad de la empresa para monetizar la IA, mediante infraestructura, modelos y productos, es percibida positivamente por el mercado, lo que ha contribuido a elevar su múltiplo.
No obstante, el optimismo tiene su contrapartida en los costos. Alphabet ha incrementado sus inversiones en infraestructura, con un gasto de capital (capex) proyectado para 2025 de entre 91,000 y 93,000 millones de dólares, y aún mayor para 2026. Esto implica un menor flujo de caja libre a corto plazo, lo que tensiona la relación precio-ganancia cuando el ciclo económico se enfría. A nivel macro, se estima que la inversión global en centros de datos alcanzará los 3 billones de dólares en los próximos cinco años, impulsada por la IA y la demanda de los grandes proveedores.
El riesgo regulatorio es otro factor que podría influir en la valoración de Alphabet. La empresa sigue enfrentándose a presiones antimonopolio, principalmente en Estados Unidos, lo que podría afectar negativamente sus expectativas de margen y crecimiento si el entorno regulatorio se vuelve más estricto.
Al examinar diferentes escenarios de mercado, un inversor ve que el valor actual de Alphabet es sensible a cambios en la percepción del múltiplo. Incluso si el EPS sigue en aumento, una disminución en la disposición del mercado a pagar más por cada dólar de beneficio podría resultar en ajustes significativos en su valoración.
De cara al futuro, los inversores en 2026 deberán analizar detenidamente si Alphabet logra mantener su crecimiento de beneficios sin que las inversiones necesarias para su expansión ingieran su flujo de caja libre. También considerarán si Google Cloud mejora sus márgenes adecuadamente, si la IA genera ingresos netos significativos y si la regulación impone un límite estructural a su negocio principal de búsquedas y publicidad. Las respuestas a estas preguntas determinarán si la empresa puede mantener múltiplos elevados o si enfrentará una compresión por expectativas no cumplidas.
