El espectáculo «Calentamiento», liderado por la renombrada bailaora y coreógrafa Rocío Molina, se presentó en el Centro de Danza Matadero de Madrid con una potencia arrolladora que dejó al público extasiado. Rocío, con su incesante taconeo y una entrega total, convirtió la presentación en una experiencia inmersiva que desdibujó el límite entre el escenario y los espectadores. La ovación prolongada y de pie se convirtió en testimonio del impacto de la artista, que no se detuvo incluso cuando las luces de sala se encendieron. La escena fue coronada por un gesto de admiración del aclamado cineasta Pedro Almodóvar, quien se arrodilló en un tributo a Molina, evocando una emoción colectiva que inundó la sala. Esta reacción recuerda el momento en que Mikhail Baryshnikov hizo lo mismo años atrás, subrayando el estatus icónico de Molina en el panorama de la danza contemporánea.
La obra, codirigida por Pablo Messiez, es un innovador mosaico escénico que fusiona danza, interpretación y música bajo un enfoque vanguardista. Música dirigida por Niño de Elche, aportando un flamenco íntimo y futurista, complementa la acción con referencias al gypsy-rock de los setenta. «Calentamiento» se presenta como un rico lienzo de expresión corporal con influencias del cabaret americano y referencias a figuras como Bob Fosse. La espectacularidad visual se ve potenciada por las iluminaciones y la escenografía, que incluyen intrigantes elementos como sillas que cobran vida propia en el escenario. Además, la obra mantiene una conversación constante con el público mediante el uso del texto, posicionando a Molina no solo como bailaora, sino también como narradora de su proceso artístico. Su capacidad de transformar y desafiar los cánones establicidos del flamenco tradicional en una vivencia teatral completa convierte a «Calentamiento» en un espectáculo imprescindible, que permanecerá en el Centro de Danza Matadero hasta el 23 de noviembre.
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