A un año de las elecciones municipales, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se encuentra inmerso en la finalización de su segundo mandato, con una serie de proyectos cruciales en marcha. Entre ellos destacan el soterramiento de la A-5, que culminará en noviembre de 2026 con un nuevo túnel de tres carriles por sentido, y el ambicioso plan para el paseo de la Castellana, que promete integrar espacios públicos significativos. Estas grandes obras, junto con la construcción de un parque que conectará distritos y la creación de un bulevar entre la Puerta de Alcalá y la fuente de Cibeles, son parte de un esfuerzo por transformar la movilidad y el paisaje urbano de la capital. Además, Almeida ha propuesto la construcción de 12.000 nuevas viviendas a través de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo, aunque aún debe dar pasos concretos para cumplimiento de sus promesas en este terreno.
En paralelo, Almeida enfrenta el reto de regular las nuevas normativas que afectan a los ciudadanos, entre ellas la esperada ordenanza de convivencia para abordar problemas de comportamiento antisocial y la regulación de los ‘tuk tuk’, altamente demandada en el distrito Centro. Esta normativa, que incluye medidas de control sobre el uso de espacios públicos y sanciones a conductas incívicas, terminará de diseñarse en los próximos meses, ya que su implementación se ha postergado desde el anuncio inicial. Con el objetivo de reducir el IBI al mínimo legal y avanzar en planes estratégicos de industria y turismo, Almeida se aferra a un año decisivo para cerrar su gestión, mientras prepara su legado electoral en un panorama capitalino en transformación.
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