

En una jornada marcada por la tradición y la devoción, la ciudad de Madrid se convirtió en el escenario de emotivas procesiones durante este Jueves Santo. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, participó en la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno ‘El Pobre’ y María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad. Junto a él estuvieron el delegado de Políticas de Vivienda, Álvaro González, la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo, y el concejal de Centro, Carlos Segura.
La procesión, que tuvo su inicio y conclusión en la iglesia de San Pedro el Viejo, fue testigo de un momento culminante cuando Ismael de la Rosa interpretó una saeta desde el balcón de la Casa de la Villa, en un gesto que emocionó a los presentes. La hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno ‘El Pobre’, cuyo origen data de 1940, es custodio de una de las imágenes más antiguas de la ciudad, una valiosa obra atribuida a un autor anónimo del siglo XVIII, presente en la parroquia desde 1756.
En paralelo, Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, asistió a otra de las solemnes procesiones que recorren el centro de Madrid: la de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena. Esta hermandad, fundada por sevillanos residentes en Madrid, mantiene un profundo vínculo con las tradiciones andaluzas y recorre algunas de las principales arterias de la ciudad.
El recorrido de esta procesión incluyó sentidas interpretaciones de saetas que contribuyeron a la atmósfera de recogimiento y fervor propios de estas fechas. La primera saeta fue entonada por Saray Muñoz desde el Hotel Moderno, mientras que Ismael de la Rosa volvió a emocionar a la audiencia con una segunda interpretación desde el balcón de la Real Casa de Correos.
El Jueves Santo en Madrid se reafirma así como una celebración que combina tradición y devoción, donde cofradías, visitantes y autoridades participan con respeto y admiración por una de las manifestaciones culturales más arraigadas en la vida de la ciudad.
