
La villa adnamantina de Almazán, situada en la provincia de Soria, se ha convertido en el epicentro de una singular fusión de turismo, historia y gastronomía con la celebración del XXII Concurso de Tapas Medievales. Organizado por la Red Medieval, este evento invita a lugareños y visitantes a sumergirse en una experiencia culinaria única durante el último fin de semana del certamen. Este año, un total de 14 creaciones culinarias, con dos de ellas fuera de concurso, reviven los sabores de la época medieval, utilizando únicamente ingredientes disponibles antes del descubrimiento de América.
La cita es una oportunidad ideal para explorar el encantador paisaje histórico de Almazán. A lo largo del recorrido, los visitantes pueden apreciar la plaza mayor porticada, las iglesias románicas y el pintoresco entorno del río Duero, al tiempo que degustan tapas que combinan tradición con modernidad. Cada una de estas creaciones ha sido elaborada por establecimientos locales que rinden homenaje a la despensa medieval con un enfoque actual y creativo.
Entre las propuestas más destacadas se encuentra ‘La nueva manita del Tirso’ de Tirso de Molina, un sabroso bocado de manita de cerdo con arroz, foie y un dulce toque de cereza. Por su parte, el Bar Las Piscinas sorprende con ‘¡Qué porras!’, una porra rellena de costilla asada con toques de miel, mostaza y naranja caramelizada. Otras creaciones incluyen ‘Las explosiones del Gentil Pedro’ del Restaurante Pedro, que ofrece una combinación de hojaldre, carrillera y huevo poché; y ‘El bocado del Alguacil’ de El Diner de Sussu, con ternera guisada en vino, miel y tomillo.
El evento no solo es un festín para los sentidos, sino que también representa una oportunidad para que el ganador del concurso represente a Almazán en el XVIII Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales, que se celebrará en Valencia de Alcántara, Cáceres. El veredicto del jurado se anunciará el próximo 4 de marzo, por lo que los días 28 de febrero y 1 de marzo son la última oportunidad para disfrutar de esta ruta gastronómica medieval y dejarse seducir por el encanto de Almazán y sus tapas.
La acogida de esta cita culinaria enriquece la oferta turística de la localidad, atrayendo a visitantes que buscan combinar una experiencia gastronómica única con la exploración del patrimonio cultural y natural de la región. Así, Almazán continúa consolidándose como un destino donde la historia y la gastronomía se entrelazan para ofrecer una experiencia inolvidable.
