La selección nacional de baloncesto mostró un rendimiento excepcional en su último enfrentamiento, logrando una victoria contundente tras el tropiezo contra Georgia. El equipo, que había sido duramente criticado tras su última actuación, se reivindicó demostrando una fuerte cohesión ofensiva y defensiva. Un aspecto destacado fue su capacidad para anular al pívot estrella del equipo contrario, Jusuf Nurkic, limitando significativamente su influencia en el juego.
El conjunto nacional también brilló en el aspecto ofensivo, con un impresionante acierto desde la línea de tres puntos, convirtiendo 15 triples. Esta precisión se acompañó de una excelente repartición de juego, con 25 asistencias que evidenciaron una fluida circulación del balón. El desempeño colectivo impulsó a la selección a mostrar su mejor versión, consolidando su posición como un equipo competitivo y reforzando la confianza de cara a los próximos desafíos.
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