En el marco del llamado ‘caso Koldo’, el comisionista incriminado ha presentado su defensa alegando que las pruebas y argumentos presentados en su contra por tanto el juez como la Fiscalía son «especialmente vagos, imprecisos y débiles». Según sus declaraciones, la base legal utilizada para sustentar las acusaciones carece de solidez, lo que, según él, debería cuestionar la validez del proceso en curso. El comisionista insiste en que la vaguedad de los cargos no solo compromete su derecho a una defensa justa, sino que también debilita la integridad del sistema judicial en casos de alta repercusión pública.
Este alegato se produce en un momento clave del procedimiento judicial, mientras el caso Koldo sigue captando la atención mediática debido a las implicaciones políticas y económicas subyacentes. Actualmente, el acusado busca el respaldo de sus propios asesores legales para desmontar lo que considera una acusación infundada y espera que el proceso se desarrolle de manera imparcial. La crítica a la Fiscalía y al juez cobra particular relevancia tras meses de investigaciones y sesiones judiciales que han mantenido a la opinión pública expectante sobre los posibles desenlaces de este complejo caso.
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